bicicleta electrica Orense

Si te apetece darte una vuelta por Galicia, sin duda debes visitar Orense, una ciudad de origen romano cuyo nombre probablemente hace referencia a “La ciudad del oro”, por la abundancia que había de este material en la zona.

La explotación de este recurso hizo que durante muchos años fuera una importante ciudad romana de Hispania.  Importancia que conservó una vez agotados los yacimientos, gracias a la construcción del puente sobre el río Miño, que le permitió seguir siendo un destacado núcleo comercial durante la Edad Media.  

Más tarde, tras el paso de árabes y normandos durante los siglos X y XI, pasó por un periodo de recuperación y en el siglo XIX estaba poblada sobre todo por artesanos y religiosos.

La llegada del ferrocarril a Vigo y la construcción de la carretera Villacastín-Vigo dio un impulso importante a la ciudad, que vio nacer a la clase burguesa y se volvió un núcleo no sólo comercial, sino también administrativo.

La ciudad del oro es perfecta para descubrir esta preciosa ciudad encima de tu bici eléctrica. No te lo pierdas.

 

Qué ver en Orense

Para iniciar el paseo con tu ciclo eléctrico urbano, te recomendamos partir de la Catedral, cuyo estilo es considerado románico de transición; al lado encontrarás la Plaza de Magdalena, el Palacio Episcopal y el Archivo Histórico.

Muy cerca de ahí, se ubica la Plaza Mayor, el corazón de la ciudad, donde podrás ver el Ayuntamiento y el Pazo del Obispo, que representan los dos poderes predominantes de Orense. Esta plaza ha sido, a través de los años, escenario obligado de festejos como procesiones y corridas de toros.  El comercio se concentra en los soportales y en las calles cercanas a la plaza.

El Ayuntamiento data del año 1888, pero antes de él hubo otro, del siglo XVI en el mismo sitio. A la izquierda, tenemos el Museo Arqueológico, que hasta mediados del siglo XX funcionara como residencia del obispo. Este edificio fue reconstruido en los años 60 por el arquitecto Juan Sorolla, alterando la altura, la posición del escudo y de la ventana, además de añadirle elementos como las bolas en el alero. En el interior del museo se conserva un claustro románico con añadidos de otros estilos, y en excavaciones recientes se encontraron restos romanos, suevos y medievales.

Acercándonos a la Calle Bispo Carrascosa, nos toparemos con la antigua cárcel de la Corona y yendo hacia la Avenida de Pontevedra, con la Alameda, que fuera en otros tiempos la huerta de olivos del ayuntamiento.  Cerca de aquí se abrió la Calle Progreso, en donde se establecieron muchos comerciantes, dejando edificios de los siglos XIX y XX como vestigio de la prosperidad de la época.  En esta zona se construyeron los primeros hoteles de Orense y el Mercado de Abastos.  En la Alameda aún se conserva el Obispado, un antiguo seminario.  

Llegando a la Calle de Lepanto, verás la Plaza del Hierro, en donde se vendían artículos relacionados con este material.  En esta plaza destaca la casa de los Boán, una familia dedicada al comercio de paños, y la fuente, que procede del Monasterio San Estebo do Rivas do Sil.

Si te apetece darte un descanso, alrededor de esta plaza podrás degustar platos tradicionales de la zona, ya que es aquí donde se concentran los sitios de tapeo.

Otra cosa que te recomendamos ver es la Plaza del Cid, o Eironciño dos Cabaleiros (campo de los caballeros), que es lo que queda del barrio aristocrático de la ciudad.  En un lado de la plaza se encuentra una casa con un balcón de madera del siglo XVI, y en otro de los extremos, una cruz de 1975, en cuyo pedestal se representa a San Martín, patrón de la ciudad.

Otro edificio importante es el Museo Municipal, de estilo renacentista que data del siglo XVI, remodelado en 1987.  

Si vas hacia la Calle Emilia Pardo Bazán, podrás admirar el Claustro de San Francisco, declarado Monumento Nacional en 1923.  Este claustro de estilo románico-gótico es el más autóctono y completo de Galicia y fue antiguamente un cuartel militar.

Continuando por la Calle Progreso, llegarás a la Plaza Bispo Cesáreo, y antes, a la Iglesia de Santo Domingo, que es lo que queda del Convento Dominico del siglo XVII que antes estaba en este lugar.  El altar mayor y el retablo son obra del conocido escultor gallego barroco Castro Canseco.

Recorriendo todas las calles de la zona te encontrarás con edificios e iglesias de diferentes épocas, que te darán una idea de todo lo que ha vivido la ciudad y cuya belleza no te dejará indiferente.

En los tiempos romanos, las termas eran un punto de encuentro social, costumbre que se ha conservado hasta la fecha y motivo por el que verás termas distribuidas por toda la ciudad. La de construcción más reciente, se ubica en la Calle Burgas, y se construyó sobre una antigua terma romana (el caldarium).  A la izquierda de ésta, se puede apreciar una ara romana, Calpurnia Abana, dedicada a las ninfas del agua.  

No lo dudes más, coge tu velociclo eléctrico y adéntrate en esta hermosa ciudad.